“La enfermedad es en esencia el resultado de un conflicto entre el Alma y la Personalidad y jamás podrá ser erradicada, excepto por medio de un esfuerzo mental y espiritual” – Edward Bach.

Las Flores de Bach y todos los sistemas florales existentes funcionan desde el principio de la medicina vibracional. Son remedios energéticos que aportan un patrón informativo el cual actúa sobre nuestro campo emocional y mental. De esta forma, cada una de las flores trabaja sobre una emoción y estado mental específico, formando un sistema de curación completo dirigido a establecer la paz mental y modificar nuestra actitud emocional.

El Dr. Bach dio mucha importancia a los aspectos emocionales del individuo y fue tras el estudio de los mismos que llegó a la conclusión de que la raíz de la enfermedad estaba en la falta de armonía interior. Como cada individuo reacciona de modo diferente ante una misma impresión, el remedio –flor- para un mismo estado emocional variará según la persona que lo tome. Estos remedios curan las causas (estados mentales o emocionales) que están a la base de las desarmonías o enfermedades.

¿Cómo funcionan?

Las flores funcionan porque tienen alta vibración energética, la que actúa y modifica la estructura energética del individuo. Desde allí ejercen su influencia en lo psíquico y en lo físico de la persona, no en la enfermedad ni los síntomas físicos.

Nuestras emociones y pensamientos negativos generan una baja frecuencia vibratoria, lo que nos produce incomodidad, malestar y enfermedad. La vibración molecular de las flores al entrar en resonancia con nuestro cuerpo mental y emocional, identifica la energía contraria, defecto o bloqueo, y le cambia la vibración llevándolo a un estado de alta frecuencia energética.

El cambio de patrones emocionales y mentales dependerá de si aquel defecto es parte de nuestro tipo de personalidad (de nuestro carácter como constructo social) o si es un estado transitorio o circunstancial por el que estemos pasando en nuestra vida.

¿Para qué sirven?

El efecto de tomar las flores no es suprimir actitudes negativas, sino que transformarlas en positivas -transformar el defecto en una virtud-, estimulando el propio potencial de cada uno para el aprendizaje, la auto curación y libertad de aquella parte que presenta el defecto. De esta forma, alteran (para bien) nuestras emociones, sentimientos, pensamientos y consecuentemente, nuestro cuerpo físico, restaurando el equilibrio del Ser.

Mencionaré algunos ámbitos de acción donde las flores actúan de forma exitosa en las personas:

  • “Defectos” o carácter imperfecto del ser humano, tales como el orgullo, la crueldad, el odio, el egoísmo, la ignorancia, la inestabilidad,  la codicia.  

  • Apoyo contra la enfermedad, corrigiendo los factores como la depresión, la ansiedad, el trauma, el pesimismo y otros que impidan la curación física.

  • Ansiedad, estrés, nerviosismo.

  • Agotamiento, cansancio y baja energía.

  • Miedos, incertidumbre.

  • Depresión, apatía, falta de interés, resentimiento.

  • Inestabilidad del ánimo.

  • Descontrol emocional, hipersensibilidad.

  • Transiciones y ciclos de vida.

  • Crisis existenciales – falta de propósito o certeza.

  • Crisis de adaptación -a nuevos lugares, situaciones o estilos de vida-.

  • Apego.

  • Protección energética – restauración de la malla etérica.

  • Traumas, accidentes, shock –físico o emocional-.

  • Trastornos psicosomáticos.

  • Trastornos alimentarios.

  • Trastornos del sueño.

  • Adicciones y dependencias.

  • Concentración y foco de atención.

Las flores se pueden tomar solas o en conjunto con otros tratamientos, ya que no entran en conflicto con la medicina alópata u homeopática (no pretenden sustituir tratamientos médicos).  Son completamente seguras, no tienen ningún tipo de efectos secundarios y no son adictivas.

Son suaves en acción y se pueden tomar con seguridad por personas de todas las edades.

PSIMADHI  2016 ©

Todos los Derechos Reservados.

  • b-facebook